El artículo argumenta que la epidemia de sobrepeso y obesidad en niños, niñas y adolescentes no puede explicarse sólo por “decisiones individuales”, sino por entornos alimentarios diseñados para el beneficio. La industria de alimentos y bebidas impulsa el consumo de ultraprocesados mediante marketing dirigido (TV, redes, juegos, escuela) y despliega tácticas tipo MARSH para frenar regulaciones: desinformar, atacar opositores, reclutar alianzas, sustituir regulación por autorregulación/educación y financiar influencias. Esto afecta al curso vital (riesgo de ENT) y amplifica desigualdades, especialmente donde la pobreza y la debilidad regulatoria aumentan la vulnerabilidad. Se proponen políticas: limitar marketing y disponibilidad, proteger espacios escolares, fiscalidad de bebidas azucaradas, transparencia del lobby y reducción de conflictos de interés, además de un rol activo de sociedades científicas y pediatría en defensa de derechos.
